20/10/26

Pampa Energía compró gas natural hasta 2035 y fijó una primera referencia de precios de US$ 2,25 para el mercado desregulado que viene

La compañía que preside Marcelo Mindlin adjudicó tres concursos para abastecerse con gas de la cuenca Neuquina entre 2028 y 2035. Los valores quedaron cerca del techo establecido. La operación anticipa la discusión sobre los precios que surgirán de la contratación entre privados.


Los precios adjudicados bajo el paraguas de Megsa se ubicaron en US$ 2,25 por millón de BTU. Los valores representan casi un 30% menos que el precio promedio vigente de Plan Gas.

Pampa Energía realizó el jueves pasado, a través del Mercado Electrónico de Gas (Megsa), una serie de concursos para comprar gas natural a mediano y largo plazo, con entregas escalonadas entre mayo de 2028 y abril de 2035. La operación, la primera de estas características orientada a anticipar el abastecimiento del mercado posterior al Plan Gas, dejó una referencia concreta en cuanto a lo que puede pasar con los precios a futuro una vez que Vaca Muerta escale sus niveles de producción.

Existe, en ese sentido, la expectativa de que los valores domésticos del fluido puedan retraerse significativamente en los próximos años a partir de la expansión de la oferta desde la cuenca Neuquina. Leída en esa clave, la compulsa realizada por Pampa arrojó un primer elemento empírico sobre cómo los actores privados —productores y compradores de gas— empiezan a delinear el futuro del mercado post-Plan Gas, el programa de precios administrados por el Estado que gestiona el abastecimiento del hidrocarburo para hogares y centrales de generación térmica.

Precios a la baja

Los precios adjudicados bajo el paraguas de Megsa se ubicaron en US$ 2,25 por millón de BTU. Los valores corresponden al punto de ingreso al sistema de transporte (PIST) y representan casi un 30% menos que el precio promedio vigente de Plan Gas, que ronda los 3,50 dólares.

Pampa buscaba contratar, en total, hasta 6 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/día), tanto para abastecer su proyecto Fértil SA, con el que apunta a convertirse en un productor de urea (fertilizante) hacia fines de la década y para cubrir sus compromisos de inyección en Southern Energy (SESA), el consorcio que integra con un 20% de participación, que se posicionará el año que viene como la primera terminal de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) de la Argentina. A final de las subastas realizadas el jueves, Pampa terminó adjudicando contratos que, en el período de mayor superposición, le permitirán recibir 5 MMm3/día de gas.

La relevancia de la licitación excede, sin embargo, el abastecimiento de la compañía. Es una primera señal de precios para un mercado de gas que el gobierno de Javier Milei apunta a liberar completamente una vez que finalicen los contratos del Plan Gas, a fines de 2028. Los suministros adquiridos por Pampa comienzan unos meses antes de ese vencimiento y se extienden varios años después.

Tres concursos, con entregas escalonadas

La contratación se estructuró en tres concursos consecutivos, de dos ruedas cada uno. La segunda instancia de cada proceso buscó obtener una mejora de precios respecto de las ofertas iniciales.

En el primer concurso, para el período comprendido entre el 1º de mayo de 2028 y el 30 de abril de 2033, Pampa asignó un millón de metros cúbicos diarios sobre la base de ofertas de dos productores. En el segundo adjudicó otros 2 millones diarios, entre mayo de 2029 y abril de 2034, a un tercer productor. Ese mismo oferente obtuvo el tercer concurso, por otros 2 millones diarios entre mayo de 2030 y abril de 2035.

El petróleo cambia la ecuación del gas

Detrás de la operación aparece una transformación de la oferta de Vaca Muerta: el crecimiento del gas asociado a la producción de petróleo. Según datos de Economía y Energía, la consultora que dirige Nicolás Arceo, en julio ese segmento alcanzó unos 32 MMm3/día. Según cálculos privados, la oferta de gas asociado a la producción de petróleo podría escalar a entre 60 y 70 millones hacia fines de la década a medida que se expanda la extracción de crudo para llenar las instalaciones de VMOS y avancen las ampliaciones de Oldelval.

Ese gas tiene una lógica económica diferente de la producción que se desarrolla específicamente en la ventana de gas seco de Vaca Muerta. Para una petrolera que estructura sus inversiones alrededor del crudo, el gas asociado es un coproducto cuya comercialización permite sostener y ampliar el negocio principal. Aunque busca obtener el mejor precio posible, también necesita asegurar una salida para esos volúmenes: las restricciones para evacuarlos pueden limitar la producción de petróleo.

Esa necesidad introduce una oferta capaz de competir a precios inferiores a los que requiere un desarrollo dedicado de ‘gas seco’. La distinción es particularmente relevante para Pampa, que es productora de hidrocarburos y, al mismo tiempo, compradora de gas para abastecer sus negocios de generación y a futuro, de fertilizantes.

Fuentes del mercado consultadas por EconoJournal ubican el costo de desarrollo del gas seco de Vaca Muerta en un rango orientativo de entre US$ 2,50 y US$ 3 por millón de BTU. Frente a esa referencia, conseguir suministro de terceros a US$ 2,24 o US$ 2,25 puede resultar más conveniente que desarrollar determinados recursos propios. La comparación depende, de todos modos, de las condiciones de entrega y de los costos específicos de cada proyecto.

Por debajo del Plan Gas, pero cerca del techo

Los valores adjudicados se ubican por debajo de los aproximadamente US$ 3,50 por millón de BTU que las fuentes del sector toman como referencia promedio del Plan Gas. Sin embargo, quedaron por encima de las expectativas que algunos participantes tenían antes de los concursos.

Fuentes consultadas por EconoJournal señalaron que se esperaba capturar ofertas de alrededor de US$ 1,80 o US$ 1,90 por millón de BTU. Finalmente, las propuestas ganadoras convergieron prácticamente sobre los US$ 2,25 que Pampa había establecido como precio máximo.

El resultado ofrece, por lo tanto, una señal de reducción frente al esquema administrado por el Estado a través de Plan Gas, aunque todavía no refleja los valores más bajos que algunos actores proyectan para un escenario de mayor abundancia de gas asociado. Tampoco alcanza, por sí solo, para definir cuál será el precio de todo el mercado: es una referencia surgida de una operación concreta, con determinados plazos y condiciones de suministro.

La incógnita del GNL

La otra variable es la nueva demanda exportadora. Southern Energy prevé poner en marcha su primer buque de licuefacción en 2027 e incorporar el segundo hacia fines de 2028. En conjunto, el proyecto representa un bloque de demanda de gas del orden de 28 MMm3/día de gas. Esa magnitud, que es equivalente a lo que consume todo el sector industrial de la Argentina, introduce un interrogante sobre la evolución de los precios.

Desde la óptica de algunas fuentes de empresas productoras consultadas por este medio, si las exportaciones absorben una parte sustancial de la nueva producción, la presión bajista sobre los valores internos podría ser menor que la prevista. La discusión pasa, entonces, por la velocidad relativa con la que crecerán la oferta y las nuevas demandas.

Otras fuentes privadas relativizan esa mirada: creen que el proyecto de SESA contempla un gasoducto dedicado para sostener la operación de los dos buques durante todo el año. “La infraestructura dedicada y el desarrollo de abastecimiento orientado a la exportación harán que el proyecto funcione como un bloque relativamente encapsulado, con una incidencia más acotada sobre la formación de precios domésticos”, señalaron desde una empresa productora.

La compra de Pampa empieza a poner números a esa discusión. Por ahora, el mercado validó contratos a varios años, que seguramente se cubrirán con gas asociado a la producción de petróleo, en torno de US$ 2,25 por millón de BTU: por debajo de la referencia del Plan Gas y entre un 10% o 20$ por debajo de los costos para desarrollar gas seco, pero por encima de lo que algunos compradores esperaban conseguir frente al avance del gas asociado.

Fuente: EconoJournal